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Cuando las emociones son mas fuertes que la razón y el amor hacia Dios – Brendaliz Avilés

por Brendaliz Avilés

Escrito para www.devocionaldiario.com 

No cabe duda que mientras estemos en esta tierra estamos sujetos a las pasiones. Nuestra carne busca alimentar las cosas efímeras y materiales. Pero tenemos que tener mucho cuidado cuando nuestras emociones nos convierten en personas volubles. Tenemos que estar conscientes de que si nos dejamos llevar por los sentimientos en todo momento seres como veleta u hoja que lleva el viento hacia cualquier parte.

Una historia que llama mi atención de manera relevante es la de Sansón. Es ver cómo un gran hombre de Dios pierde un futuro brillante por vivir sujeto a sus deseos y a sus pasiones momentáneas. El libro de Jueces, capítulo 16:15-20 relata lo siguiente: “Y ella le dijo: ¿Cómo dices: Yo te amo, cuando tu corazón no está conmigo? Ya me has engañado tres veces, y no me has descubierto aún en qué consiste tu gran fuerza. Y aconteció que, presionándole ella cada día con sus palabras e importunándole, su alma fue reducida a mortal angustia. Le descubrió, pues, todo su corazón, y le dijo: Nunca a mi cabeza llegó navaja; porque soy nazareo de Dios desde el vientre de mi madre. Si fuere rapado, mi fuerza se apartará de mí, y me debilitaré y seré como todos los hombres. Viendo Dalila que él le había descubierto todo su corazón, envió a llamar a los principales de los filisteos, diciendo: Venid esta vez, porque él me ha descubierto todo su corazón. Y los principales de los filisteos vinieron a ella, trayendo en su mano el dinero. Y ella hizo que él se durmiese sobre sus rodillas, y llamó a un hombre, quien le rapó las siete guedejas de su cabeza; y ella comenzó a afligirlo, pues su fuerza se apartó de él. Y le dijo: ¡Sansón, los filisteos sobre ti! Y luego que despertó él de su sueño, se dijo: Esta vez saldré como las otras y me escaparé. Pero él no sabía que Jehová ya se había apartado de él.

Sinceramente yo me pregunto cómo es posible que Sansón no se diera cuenta de que Dalila lo estaba engañando. Cómo fue que no analizo que “casualmente” cada vez que ella le preguntaba de dónde provenía su fuerza y él le decía una mentira, llegaban los filisteos a atacarlo. ¿Hasta que punto el amor hacia esa mujer lo había enajenado de la realidad? Dalila era una mujer muy astuta, tenía sus mañas, no fue en vano que aquellos filisteos la habían contratado para que lograra “desarmar” al fuerte Sansón. Algo me dice que a Sansón en esos momentos le faltaba comunión con Dios. ¿Por qué cómo te explicas que no pudiera darse cuenta de lo que estaba pasando? Él descubrió su gran secreto, desarmo su corazón a una enemiga que él pensaba que lo amaba. ¡Cuán engañoso es nuestro corazón! Así como Dalila fue persistente, el enemigo es constante y paciente. Él vigila cualquier oportunidad para tratar de arrebatarnos aquellas cosas hermosas que Dios ha depositado en nuestras vidas. Se presenta a nuestras vidas de manera engañosa y sutil. Busca algo que llame nuestra atención y lo coloca en bandeja de plata.

¡Qué tristeza tan grande me da! Pensar que un héroe que pudo haber marcado de forma más grande y más positiva la historia, queda ciego, es escarnecido y burlado. Y termina muriendo junto con sus enemigos. Pudo haber muerto lleno de canas, de hijos, de muchas más grandes historias de fe. Pudo haber realizado muchas más grandes proezas si tan solo hubiera cuidado su corazón y no hubiera revelado su gran secreto a la persona equivocada. Pero Dios es tan grande que no nos oculta la historia de estos grandes hombres que existieron. Nos cuenta sus victorias y sus derrotas, para que conozcamos a lo que estamos expuestos y evitemos caer en la trampa. Hay momentos en que es mejor correr. No por cobardía sino por precaución.

Por eso querido lector, ten cuidado por la senda en que andas. No te vaya a pasar como a Sansón que ni cuenta se había dado de que el espíritu de Jehová se había apartado de él. El chico o la chica pueden lucir muy apuestos, pero tal vez, no sea la persona que Dios tiene para ti. Aquella oferta parece tentadora, pero te puede apartar de un plan mucho mejor. Es posible que aquello que parezca una puerta sea una gran trampa. Por eso es necesario que tengas una vida devocional con Dios. Que no te apartes ni a derecha ni a izquierda. Porque en esta vida puedes tratar de engañar a mucha gente, pero a Dios jamás. Porque puedes pensar que nadie te ve, pero a tu conciencia no la puedes callar. Dios nos ha dado sabiduría y es para que la utilicemos bien.

Es significativo sentir, pero también es de vital importancia evaluar nuestras decisiones, que nos pueden evitar grandes disgustos.

 

Cada uno hacía lo que bien le parecía

Por Enrique Monterroza

 

“En aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía.”Jueces 17:6 (Reina-Valera 1960)

Siempre me ha llamado la atención este pasaje de la Biblia que se encuentra en Jueces, y es que todos en algún momento de nuestra vida vivimos estás palabras que están escritas: “…cada uno hacía lo que bien le parecía.”

Este mismo pasaje en otra versión dice: “En esos días, Israel no tenía rey; cada uno hacía lo que le parecía correcto según su propio criterio.” Jueces 17:6 (Nueva Traducción Viviente). Hacer lo que a uno le parece es en pocas palabras vivir como uno quiere vivir, según nuestro propio criterio sin importar lo que los demás y a veces hasta lo que Dios piensa acerca de lo que hago o de cómo vivo.

Pero hay algo importante en este pasaje de la Biblia y es el hecho del por qué cada quien vivía como le placía, y eso se daba porque “En aquellos días no había rey en Israel…”.

Para los que decimos amar y vivir para el Señor, nuestro Rey es Dios pues nos regimos bajo su reino y un día viviremos toda una eternidad en su reino. Pero en el tiempo actual muchos viven como si no tuvieran rey haciendo lo que bien les parece, tomando decisiones sin tomar en cuenta a Dios, creando normas o reglas que no son respaldadas por la Palabra de Dios, dejando aun lado el reinado Santo para darle lugar al criterio propio.

El criterio propio es la peor arma que podemos tener y es la que nos puede llevar al fracaso, y es que en ocasiones en base a nuestro propio criterio podemos creer que estamos haciendo lo correcto, pero eso no lo dicta el criterio humano sino la Palabra de Dios escrita.

Es hora de dejar de vivir como que si no tuviéramos Rey, haciendo lo que nos parece correcto según nuestro propio criterio, es hora de hacer aun lado nuestro criterio y permitirte a Dios que dirija nuestra vida, que su Palabra sea esa lámpara que alumbre nuestro camino.

Hay unos proverbios que fueron escritos para esas ocasiones en donde nos creemos sabios en nuestra propia opinión, para esos momentos en donde queremos hacer lo que bien nos parece y no lo que Dios quiere que hagamos, estos proverbios dicen:

“Confía en el Señor con todo tu corazón,
no dependas de tu propio entendimiento.
Busca su voluntad en todo lo que hagas,
y él te mostrará cuál camino tomar.
No te dejes impresionar por tu propia sabiduría.
En cambio, teme al Señor y aléjate del mal.
Entonces dará salud a tu cuerpo
y fortaleza a tus huesos.”

Proverbios 3:5-8 (Nueva Traducción Viviente)

Recuerda que tienes un Rey al que te debes, un Rey que siempre quiere lo mejor para ti, un Rey que espera que lo tomes en cuenta en todo lo que hagas y cuando eso pase tienes que estar seguro que todo lo que hagas prosperara, porque no hay mejor bendición que el respaldo que Dios te da cuando haces su voluntad.

¡Deja de hacer lo que quieres para comenzar a hacer lo que tu Rey quiere!

Autor: Enrique Monterroza

Escrito originalmente para www.destellodesugloria.org

Mi precioso regalo de Dios

Por Marisela Ocampo O.

 

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Glorifico el nombre de Jesucristo mi Señor y Redentor, Él, el Hijo del Altísimo me ha regalado la salvación, me ha dado la dicha de permanecer en todo momento amparada bajo los brazos de Dios y ser sustentada por su bendita gracia y su benevolente e inagotable amor. Además me ha enseñado a reconocer el valor de cada una de las bendiciones que inmerecidamente me da, entre ellas la bendición de tener a mi lado a un hombre tan valioso como mi esposo, un hombre en cuyo corazón se alberga el amor, la ternura y la bondad de Dios.

Quiero compartir con ustedes y especialmente con aquellas mujeres que de una u otra manera no han entendido la importancia que tiene el esposo dentro del hogar, el gran papel que ellos cumplen para que nosotras como hijas de Dios crezcamos y maduremos en el espíritu conforme la Escritura y lo bendecidas que somos al tener un ministerio tan importante como lo es el matrimonio, por medio del cual podemos glorificar y honrar a Dios en Cristo Jesús nuestro Señor.

Debo confesarles que antes de que Cristo me encontrara yo no reconocía ni aceptaba la responsabilidad que tiene el esposo como cabeza, líder y sacerdote del hogar ante los ojos de Dios. En la medida en que el Espíritu de Dios ha venido obrando tanto en mí como en mi esposo, he podido ver en él, el fruto delarrepentimiento, de la salvación y del temor de Dios, y cómo poco a poco su corazón y su carácter es transformado a la imagen de Jesucristo, ¡gracias a Dios!

Hoy puedo decir que mientras más veo a Cristo reflejado en mi esposo más respeto y amor siento por él y al mismo tiempo mayor convicción de obedecer la voluntad de Dios. Sin embargo, soy consciente de que mi esperanza debe estar puesta en las promesas de Dios y no en mi esposo; mi gozo, mi paz y mi fortaleza depende y proviene del Señor no de lo que mi esposo me pueda ofrecer o del cómo me pueda hacer sentir. ¡Así que mujeres! la buena noticia es que Dios cumple sus promesas, su palabra es viva y eficaz; si nosotras como esposas primeramente reconocemos nuestra rebelión y nuestros pecados delante de Dios y pedimos a Él su perdón en Cristo Jesús, con certeza Él nos concederá su favor y nuestra fe será activada por el poder de su Espíritu en la medida que vamos obedeciendo y poniendo por obra cada una de sus divinas instrucciones, a fin de que a través de la transformación que el Señor va haciendo en nosotras, nuestros esposos de igual manera vayan siendo tocados por el amor, el servicio, la entrega, el respeto y la honra que les demostramos en Cristo Jesús, por amor a Él y para gloria de sunombre. El Señor me ha enseñado que si quiero que mi esposo cambie algo que está desalineado a su palabra y como consecuencia de ello nuestra relación con Él y nuestra relación marital se ve afectada, debo reconocer primeramente que ese cambio empieza por mí, a mi esposo le será más fácil experimentar el cambio si le ayudo comportándome de acuerdo a los mandatos de Dios y obrando con él como Cristo obra conmigo; es decir, tratándolo con el mismo amor y la misma misericordia con la que Dios me trata a mí a través de Jesús. Debo amar, respetar y honrar a mi esposo por amor al Señor que rige mi vida “Jesucristo”, si amo y respeto a Cristo me será fácil amar y respetar a mi esposo, Él dio su vida por mí y mi manera de agradecerle es obedeciendo su palabra, poniéndola en práctica prioritariamente con mi esposo “mi precioso regalo de Dios”.

“De la misma manera, esposas, obedezcan a sus esposos. Si algún esposo no le cree a la palabra de Dios, podrá ser convencido sin que se le tenga que decir una sola palabra, sino a través de la conducta de ustedes al ver la forma de ser santa y respetuosa de su esposa”. 1 Pedro 3:1-2 (Palabra de Dios para Todos).

“Si eres consciente de tu mal comportamiento hacia tu esposo, te exhorto con amor para que te arrepientas delante de Dios y te vuelvas a sus mandamientos. Mira a tu esposo con amor, respétalo y hónralo con tu manera de ser; debes ser partícipe activa del proceso de restauración en tu matrimonio, no te conviertas en un estorbo de los propósitos que Dios tiene para tu esposo y para ti. Obedece la palabra y dedícate a adorar al Señor con la forma en que tratas a tu esposo, verás que Dios te respaldará y no te dejará en vergüenza. Él no sólo te cambiará a ti, también cambiará a tu esposo según sus designios”.

Que Dios nos favorezca con el don de su gracia en Cristo Jesús, para que los diseños del reino celestial sean establecidos en nuestros hogares, que así como se hace en el cielo se haga en nuestra relación marital. ¡Bendiciones! “Sírvanse unos a otros por respeto a Cristo. Esposas, estén dispuestas a servir a su esposo así como sirven al Señor. Esposos, amen a su esposa así como Cristo amó a la iglesia y entregó su vida por ella”. Efesios 5:21-22, 25 (PDT).

 “De la misma manera, los esposos deben saber vivir con su esposa y respetarla como es debido. Ella es más débil que ustedes, pero al igual que a ustedes, Dios le ha dado la vida como un regalo. Respétenla para que nada impida que Dios escuche sus oraciones”. 1 Pedro 3:7 (PDT).

¡Gracias Padre, por tu Hijo Jesucristo, por concederme en Él, el don hermoso de la salvación y además de ello por tantas otras bendiciones que me regalas, en especial por la bendición tan preciosa de tener a mi lado a un hombre que está siendo transformado día a día conforme a tu corazón, confío en tus promesas bendito Señor!

Por: Marisela Ocampo O.

Escrito para www.devocionaldiario.com

En su Nombre hay salvación

Richy Esparza

 

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»¡En ningún otro hay salvación! Dios no ha dado ningún otro nombre bajo el cielo, mediante el cual podamos ser salvos».

Hechos 4:12 (NTV)

En su idioma original el nombre de nuestro Señor Jesucristo es Yeshua (Josué), y su significado es “Salvar” o “Rescatar”. Por lo que en el nombre de Jesucristo está la salvación. Su especialidad es salvar y rescatar a los suyos del pecado, la opresión o cualquier cadena. Sin importar de qué se trate Él tiene poder para salvar.

En la vida del creyente existirán pruebas para prepararle hacia la eternidad. No obstante estas son pruebas temporales con el propósito de ser conquistadas y llevar al creyente a un nuevo nivel. Pero en el camino dichas pruebas pudieran mermar la vida espiritual del creyente si este deja de mirar al Salvador. La vida se vuelve pesada cuando se deja a un lado la compañía de Jesucristo y la salvación que viene con Él. En definitiva no es voluntad de DIOS que los suyos estén de nuevo bajo yugos de opresión, siendo que Jesucristo pagó el precio completo de su libertad.

Jesucristo ha conquistado una vida plena para los suyos, para que estos entren en su reposo. Y mediante la fe obtengan todas las cosas.

“Pues esta buena noticia —del descanso que Dios ha preparado— se nos ha anunciado tanto a ellos como a nosotros, pero a ellos no les sirvió de nada porque no tuvieron la fe de los que escucharon a Dios.” Pues sólo los que creemos podemos entrar en su descanso. Hebreos 4:2-3 (NTV).

Pero en ocasiones el creyente olvida creer y al hacerlo la vida le será difícil. Los principales enemigos queJesucristo derrotó en la Cruz por el creyente son: al enemigo, el pecado y la muerte. Por lo que alguien que ha nacido de nuevo no tiene por qué estar batallando con enemigos ya derrotados por el nombre de Jesús.

Querido hermano/a si has permitido que se anide en tu corazón cualquier pecado, o has estado viviendo de una manera que no honra a Jesucristo y su sacrificio por ti, es hora de reaccionar y encontrar de nuevo salvación en su nombre.

Si este es tu caso, haz esta oración y cree que en Jesucristo tienes salvación permanente:

“DIOS, perdona mi incredulidad. No he dimensionado adecuadamente el poder de tu salvación en Jesucristo. Ayúdame a entregarte las cargas que me han oprimido y permíteme entrar al reposo que me ha dado tu Hijo. Señor Jesús, manifiesta tu salvación en mi vida y ayúdame a vivir en victoria. Oro esto, en el nombre de Jesús, Amén.”

Autor: Richy Esparza

Escrito para: www.devocionaldiario.com

¿Cómo depositar mis cargas en el Señor?

Este día recibía una carta desde Londres en donde alguien me preguntaba: ¿Cómo depositar mis cargas en el Señor?, y es que ocurre de que muchas veces utilizamos términos cristianos espirituales y nos olvidamos de explicar o describir de lo que se trata.

¿Alguna vez te han dicho: “Deposita tus cargas en el Señor”?, seguramente sí. Me llamaba la atención la explicación que esta persona me escribía, ella me decía: “Todo mundo habla de depositar nuestras cargas en el Señor, pero nadie te dice cómo hacerlo”. Cuanta verdad hay en sus palabras y es que personalmente me encanta cuando alguien desea saber aun mas sobre lo que Dios quiere para su vida. Su pregunta es una muestra real de que anhela buscar del Señor, por lo que desde un principio está demostrando su deseo de aprender a depositar sus cargas en el Señor. seguramente sí. Me llamaba la atención la explicación que esta persona me escribía, ella me decía:

Por esa razón sentí del Señor, enseñar humildemente lo que significa depositar nuestras cargas en el Señor y cómo hacerlo.

Primero tenemos que entender lo que significa depositar. Por ejemplo, cuando vamos a una sucursalbancaria a depositar cierta cantidad de dinero para ahorrarlo, vamos llenamos un formulario y junto con ese formulario entregamos nuestro dinero. Una persona encargada en ventanilla, toma el dinero y lo deposita en su cuenta. Desde ese momento usted está segura que ese dinero está en su cuenta, a pesar que no lo ve, ni lo toca, pero tiene la certeza de que cuando quiera puede ir a retirarlo, pues ese dinero está a su disposición.

En el ámbito espiritual es lo mismo, usted va delante del Señor y deposita todo aquello que hasta ese momento le robaba la paz, todo aquello que no le permitía ser completamente libre. Se lo entrega al Señor teniendo la certeza de que Dios se encargara de todo.

Por ejemplo: Supongamos que estoy pasando por un momento económico muy difícil y que tengo problemas muy fuertes en mi familia y todo eso me ha llevado a desanimarme, a entristecerme y hasta cierto punto a caer en depresión. Yo le pregunto: ¿Qué gano con preocuparme al extremo por lo que estoy viviendo?, ¿Lo solucionare preocupándome al máximo por eso?, lo que normal que todos nosotros hacemos ante situaciones difíciles en nuestra vida es: PREOCUPARNOS y a veces alEXTREMO, es decir que exageramos en las preocupaciones. Y es que pareciera que con preocuparnos al extremo solucionaremos las cosas, y por supuesto que no será así. Lo que hacemos con preocuparnos al extremo es conseguir que nuestro sistema nervioso se altere y que enfermedades vengan a nuestra vida como consecuencias de esas preocupaciones.

Entonces, la pregunta sería: ¿Cómo depositar mis cargas en el Señor en dichas situaciones?, la Biblia que es la Palabra de Dios escrita, nos enseña las forma en la que nosotros debemos acercarnos al Señor y depositar todo aquello que nos perturba:

Primero, tienes que venir al Señor, Mateo 11:28 dice: “Ustedes viven siempre angustiados; siempre preocupados. Vengan a mí, y yo los haré descansar”. (Traducción en lenguaje actual)

Ir delante de Jesús es el primer paso que debemos dar para depositar nuestras cargas en El, y esto tiene que ver con la oración. Que mejor forma que acércanos a El que hablarle. Orar es hablar con Dios, no de una forma extraña o con palabras de diccionario, sino hablar como cuando hablas con tu mejor amigo. A pesar de que El sabe lo que estás viviendo, El siempre quiere escuchar de tu propia boca lo que estas pasado. Si hay alguien que te comprende a perfección es El.

Esto tiene que ver, con tener una vida de comunión con el Señor, no de solo un momento, no es solo una oración, es mantener vivo ese contacto con El, es mantenerte en sintonía con el Señor. Cuando nosotros nos mantenemos en la misma sintonía de El entonces problemas pueden venir de toda clase, pero nuestra misma sintonía con El, nos llevara a no ver las cosas con ojos humanos, sino con ojos de FE, con esos ojos que ven lo que no es, como que si fuera y claro, Dios honrara siempre la FE de los que le creen.

Pueda que los primeros días que ores buscando la ayuda del Señor, no sientas que las cosas cambien, pero en cuanto más tiempo mantengas esa sintonía con el Señor, entonces veras como el panorama te irá cambiando, tus ojos espirituales se activaran y ya no veras lo enorme del problema, sino al Dios que ha prometido ayudarte y estar contigo todos los días de tu vida. ¡Persiste en la oración!

Segundo, Pon tus preocupaciones en las manos del Señor, 1 Pedro 5:7 dice: “Así que pongan sus preocupaciones en las manos de Dios, pues él tiene cuidado de ustedes”. (Traducción en lenguaje actual)

Poner nuestras preocupaciones en las manos del Señor tiene que ver con CONFIAR, de la misma manera que confiamos nuestros ahorros a una institución bancaria y tenemos la seguridad que ellos los cuidaran. Así también debemos confiar en que cuando depositamos nuestras preocupaciones en las manos del Señor, El tendrá cuidado de nosotros.

Poner esas preocupaciones en las manos del Señor es decirle: “Señor, acá esta esto que me preocupa, que me ha robado la paz, te lo entrego a ti, porque sé que tu sabrás como hacer, tu abrirás las puertas que se tengan que abrir, tu cambiaras los corazones que tengas que cambiar, yo no puedo hacer nada, pero tú si puedes y jamás me has defraudado”.

Esas palabras tienen que ver con deshacernos de todo aquello que nos roba la paz y confiar en que Dios obrara de alguna forma. Recordemos que la Biblia dice en Romanos 8:28 “Sabemos que Dios va preparando todo para el bien de los que le aman, es decir, de los que él ha llamado de acuerdo con su plan”. (Traducción en lenguaje actual)

Tercero, Esperar en el Señor, la Biblia en Hebreos 6:15 dice: “Abraham esperó con paciencia, y Dios cumplió su promesa”. (Traducción en lenguaje actual)

La Paciencia es vital, además de ir delante del Señor y confiar poniendo tus preocupaciones en sus manos, también tenemos que tener PACIENCIA. Pueda que las cosas no se resuelvan de la noche a la mañana, pero tu paciencia será símbolo de que tienes la confianza plena de que Dios te cumplirá en el tiempo perfecto. Cuando sabemos esperar, entonces DIOS CUMPLE.

Tomando todo lo anterior podemos concluir que “Depositar nuestras cargas en el Señor” es:

Ir delante del Señor en oración, confiando totalmente que al poner nuestras preocupaciones en El, podemos tener la convicción y la certeza de que El tendrá cuidado de nosotros, por lo que no debemos mas preocuparnos, ni permitir que nada nos robe la paz que Él quiere depositar en nuestros corazones para que sepamos esperar pacientemente.

El Salmista David en los Salmos 55:22-23 dice:

“…Mi amigo, te aconsejo que pongas en manos de Dios todo lo que te preocupa; ¡él te dará su apoyo! ¡Dios nunca deja fracasar a los que lo obedecen! ¡Por eso siempre confío en él!”

Hoy te invito a que junto realicemos estos tres pasos:

1. Ir delante del Señor. (Oración)

2. Confiar en El. (Hacerle suyo mis problemas)

3. Esperar con Paciencia. (No desesperarnos por nada)

Dios quiere darnos de su descanso, El no quiere que pasemos todo el tiempo preocupados. El quiere depositar una PAZ sobrenatural en nuestro corazón y mente, y sobre todo quiere mostrarnos que cuando confiamos plenamente en El, JAMAS NOS DEFRAUDA.

Deposita en las manos del Señor, todo aquello que te ha robado la paz, todo aquello que te preocupa, entrégale a El cada área de tu vida que te es difícil de superar, pon en sus manos todos aquellos recuerdos del pasado que te atormentan y dile de esta forma:

“Padre amado, te doy gracias por todas tus bondades y misericordias para con mi vida, te doy gracias porque hasta aquí has tenido cuidado de mi y jamás me has abandonado. En esta hora reconozco que no puedo más, reconozco que las cargas de la vida me han hecho perder la sonrisa, me han hecho perder la paz en mi corazón, mi mente ha sido atacada por pensamientos negativos y por lo tanto reconozco que no puedo más. Por tal razón en esta hora vengo delante de ti, deposito cada uno de esos sentimientos y pensamientos que no me dejan prosperar en mi vida espiritual, deposito en tus manos todas mis preocupaciones, me libero de ellas y pongo mi confianza en ti, sabiendo que tú siempre tienes el control de todo. Confío en que tú actuaras de la mejor manera y según tu voluntad. Ayúdame a confiar y a tener paciencia, derrama una vez mas de tu paz sobre mi corazón y mi mente, que cada día haya en mi el deseo y la voluntad de buscarte, quiero estar cerca de ti porque reconozco que necesito mucho de tu presencia. Ayúdame Señor. Te doy gracias de antemano, porque sé que tu obraras, te doy gracias porque puedo sentir tu presencia abrazándome fuertemente, te doy gracias porque puedo confiar en ti, gracias Señor, gracias por tomar mis cargas y hacerlas tuyas, se que en ti puedo descansara, gracias amado Padre, en el Nombre de Jesús, amén”.

¡Hoy Dios comenzara a liberarte de tus cargas!

Autor: Enrique Monterroza

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